En la actualidad, el mallorquín Jorge Lorenzo ostenta el título de Campeón Mundial de MotoGP, pero las fábricas españolas de motos echan el cierre, dejan en el paro a un gran número de trabajadores, algo que a muchos les podrá parecer contradictorio, e incluso irónico.
En 2009, Honda anunciaba el cierre de la fábrica situada en Santa Perpètua de la Mogoda (Barcelona), provocando que 160 trabajadores acabaran en el paro. Como si fuera un pistoletazo de salida, Yamaha y Derbi han imitado a Honda, cerrando sus plantas de Palau-solità i Plegamans (430 trabajadores) y Martorell (220 trabajadores), también situadas en la provincia de Barcelona.
La Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas (ANESDOR) indica que el negocio de las motos en nuestro país ha sufrido una caída del 60% desde que comenzó la crisis económica. Se culpa a la falta de liderazgo empresarial, a unas regulaciones administrativas incesantes y que no dan margen de acción a los fabricantes y, claro está, al descenso en las ventas, además del muy escaso margen que obtienen las tiendas por las ventas de las motos.
El mercado español de las dos ruedas sigue registrando un retroceso, con marcadas caídas en las matriculaciones de motocicletas y ciclomotores, afectando no sólo a los fabricantes de motos, sino a las empresas auxiliares ¿Qué hacer para salir de este enorme bache?

Se plantean distintas opciones. Por su parte, las pequeñas y medianas marcas españolas ven su oportunidad tras la marcha de las multinacionales, proponiendo como objetivo los productos especializados, como las motos trial o las motos eléctricas, un mercado que poco a poco está dejando de ser tan utópico y alternativo. Marcas como Ossa, Rieju, Gas Gas o Sherco defienden este modelo de negocio, así como de una producción no masiva, aunque rentable, potenciando la exportación.
ANESDOR prefiere ir más allá, y apostar también por la fabricación a gran escala, ya que prevé una inminente recuperación de sector, con la moto –en especial la moto eléctrica- convertida en el vehículo urbano por excelencia, un transporte ideal frente a los altos niveles actuales de contaminación y los atascos.
El negocio de las motos pasa por un presente funesto, pero, como se ve, lucha por una futura recuperación con optimismo.















